El ciclo de cualquier producto de plástico sostenible medioambientalmente debería ser el siguiente. Su producción, su uso (limitado por su vida útil) y su reciclado. Las posibles formas de reciclaje son cuatro: mediante un proceso mecánico, un proceso químico, su valorización como combustible para generar energía y su reutilización para un fin diferente a su propósito inicial.

Reutilización, es la mejor forma de reciclaje por el bajo consumo energético y de recursos en general

REUTILIZACIÓN

La reutilización es el método de reciclaje más sostenible con menor coste económico y menor impacto en el medioambiente por el ahorro en el transporte y tratamiento del material. Permite otorgar un nuevo uso a un objeto que ya no sirve para su misión original. Un ejemplo es convertir una botella de plástico en un macetero, un comedero para pájaros o un contenedor para revistas. Hay que ser consciente de que con cada objeto reutilizado el impacto personal de cada persona se reduce en el medioambiente. Todos podemos ayudar.

El reciclado mecánico acondiciona el material a través de un proceso de selección, lavado y triturado

RECICLAJE MECÁNICO

El proceso de reciclaje mecánico comienza con la separación de los materiales antes de su tratamiento de reacondicionamiento, pasando por su lavado y su posterior triturado convirtiendo piezas de plástico en pelets. Es el proceso de reciclado más común.

El reciclado químico permite que el material reciclado tenga exactamente las mismas propiedades que el material virgen

RECICLAJE QUÍMICO

El reciclado químico consiste en someter a todo tipo de polímeros a un proceso de pirólisis que desintegra las moléculas originales generando aceites esenciales, que son utilizados para volver a sintetizar nuevos materiales. Este proceso consume mucha energía pero, por otra parte, permite reciclar materiales sin tener que separarlos y, además, produce materiales con las mismas características mecánicas que los vírgenes. Este tipo de reciclado requiere grandes cantidades de plástico para poder efectuarse y es, posiblemente, el que requiere un mayor coste económico.

La conversión del plástico en energía aprovecha el poder calorífico de este material para todo tipo de industrias

CONVERSIÓN EN COMBUSTIBLES

En los casos en los que los anteriores procesos sean imposibles de aplicar a un material, por razones económicas u otras,  una posible solución es  convertir los residuos plásticos en combustibles aptos para la industria. Por otro lado, pese a que el plástico es un buen combustible por su gran energía calorífica, su combustión es un proceso altamente contaminante. Además, su rendimiento es muy inferior al de otros combustibles fósiles.

 

Cada vez que una persona adquiere un producto fabricado con materiales reacondicionados está fomentando el reciclaje en la industria. El consumidor, con cada decisión de compra, es quien demanda a las empresas el producto que quiere. Y que, en este caso, es un producto sostenible y respetuoso con el medioambiente.